Jenny Dillon, la única piloto mujer acrobática en Argentina, habló sobre su carrera y el mundo de las acrobacias aéreas en el programa No es una copia.
Jenny Dillon vive en La Plata, es la única piloto mujer acróbata en Argentina y compartió detalles sobre su apasionante historia de vida en No es una copia, En una charla cargada de adrenalina, reveló lo que significa desafiar la gravedad y cómo el riesgo forma parte de su vida cotidiana.
La Plata se enorgullece de tener entre sus habitantes a Jenny Dillon, una mujer que desafía los límites de la aviación con su destreza en las acrobacias aéreas. En su entrevista, Dillon compartió su impresionante trayectoria, siendo la única piloto mujer acrobática en Argentina, y relató cómo se preparó para llevar su pasión a nuevas alturas.
Dillon, que compite en acrobacia aérea utilizando aviones y planeadores específicos para maniobras extremas, habló sobre el riesgo que conlleva este deporte, donde los errores pueden tener consecuencias fatales. Sin embargo, destacó que la preparación, el entrenamiento y la disciplina son claves para controlar los riesgos. Para ella, el vuelo acrobático no es solo un desafío físico, sino una forma de vida. «El riesgo está presente, pero lo que me da felicidad es lo que me motiva», comentó.
Además de su carrera profesional, Dillon compartió anécdotas personales, como la de su casamiento, que fue tan único como su carrera: se casó en un aeródromo, saliendo del altar en pleno vuelo junto a su esposo, en un evento que dejó a todos los asistentes sin palabras.
Durante la charla, la piloto también relató la fascinante experiencia de volar sobre La Plata, un lugar que considera perfecto para la práctica de este tipo de acrobacias debido a su geografía y su cielo despejado. «Es increíble ver la ciudad desde el aire. Todo se ve tan pequeño y organizado, es como una maqueta», dijo con entusiasmo.
Por último, Dillon instó a quienes tengan el sueño de volar a acercarse al mundo de la aviación. «No hace falta mudarse a otro lugar para empezar, en La Plata hay aeroclubes donde puedes comenzar tu formación», recomendó.
La historia de Jenny Dillon no solo inspira a quienes sueñan con volar, sino que también rompe barreras en un deporte históricamente dominado por hombres. Su testimonio demuestra que el cielo no tiene límites, especialmente para quienes se atreven a desafiarlo.